Una vida en suspenso

Una vida en suspenso

Del 27 Juny al 29 Juliol 2020


Del contexto y su pintura.

Victor Castañeda

“ [Jesús] Luego dijo a Tomás: Acerca aquí tu dedo, toca y mira las llagas de Mis manos; extiende aquí tu mano y métela en la herida de Mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente." - Juan 20:27 – La prueba irrefutable de que Jesucristo había renacido fue el hecho de que sus apóstoles se acercaron a él para tocar las heridas provocadas por los clavos en las palmas de las manos y por la lanza en el costado de su cuerpo. Si nuestra realidad estaba concebida en el ver para creer y tocar para comprobar, la duda ontológica que ha dado forma a nuestro imaginario desde la modernidad queda totalmente desautorizada en el confinamiento producto del Covid19. Una crisis global que sumió durante meses enteros a todos los habitantes de este mundo en la incertidumbre absoluta. Como grupo social estamos programados, casi a nivel genético, para entender que nuestra sobrevivencia se basa en asociarnos, estrechar y fortalecer lazos de unión con otros seres humanos para ser fuertes y generar bienes en conjunto; que los debamos defender frente a otros grupos es de otro cantar, por lo pronto la idea de unión. Pero no hoy, hoy la supervivencia de la especie se basa en la separación, la idea del aislamiento, del no contacto. Del confinamiento a cal y canto. Me alejo de ti para ayudarte y ayudarme a estar bien.

Slavo Zizek escribe en los apéndices de la obra Pandemia dedicada al Covid19: “Permítaseme empezar con una confesión personal: me gusta la idea de estar confinado en mi apartamento, con todo el tiempo a mi disposición para leer y trabajar. Incluso cuando viajo prefiero quedarme en la habitación del hotel y hacer caso omiso de los atractivos del lugar… Un buen ensayo sobre un cuadro famoso significa para mí mucho más que intentar ver ese cuadro en un museo abarrotado.” Me pregunto, ¿Estamos condenados acaso al distanciamiento y aislamiento, que eso nos reconforte a tal grado de que incluso nos llegue a satisfacer?. A mí mismo la idea de la masa me aterra, no quiero verme al medio de un espacio abarrotado, sin embargo quiero, porque lo necesito, disfrutar de la obra.

Las redes sociales se han convertido en un bálsamos de comunicación e interacción durante este confinamiento, no puedo dejar de enfatizar que muchos creadores solían caer en “el lugar común” presentando imágenes de encierro, agobio, pandemia, angustia, mascarillas por doquier; pero había uno entre tantos, uno que aprovechó para trabajar de un modo enfocado y positivo, concentrado en la idea de, sí realizar una serie que hable del confinamiento, pero desde un intimidad luminosa que pocas veces se encuentra hoy en día, que inspira y alimenta realmente al espíritu. En este contexto es como surge la serie “…” del pintor madrileño Íñigo Navarro. Una obra que habla con absoluta poesía visual de uno de los momentos más traumáticos que ha vivido nuestra generación, y lo hace con una luz muy especial, una llena de jubilo, de amor, de fuerza, de buenos recuerdos, de lazos familiares, de fraternidad, de un confinamiento en regocijo. Presentamos esta colección con la esperanza de que la imagen no sea más que el pretexto para propiciar la ansiedad de ver en vivo y suspirar al costado de cada una de las pinturas que la componen. No nos conformemos con aislarnos y leer ensayos, vislumbremos con ilusión los días que han de venir para tocar de nuevo, para ver de nuevo, para respirar de nuevo y disfrutar compartiendo. Que parte del renacer sea darnos la oportunidad de volver a apreciar con todos los sentidos una buena obra de arte como la que aquí mostramos.